Igual que la caricia, como el leve
temblor del vientecillo en la enramada,
como el brotar de un agua sosegada
o el fundirse pausado de la nieve,
debió ser, de tan dulce, tu sonrisa,
oh Virgen santa, pura, inmaculada,
al sentir en tu entraña la llegada
del Niño Dios como una tibia brisa...
de Rafael Morales, centenario 2019
En Amigos de la Virgen os deseamos
¡¡¡ Santas y Felices Pascuas!!!