Javier Siegrist: «Ojalá todo el mundo descubriese lo fácil que es llegar a Dios de la mano de María»
Cari Filii - miércoles, 13 de mayo 2026 Pablo Cervera Barranco – Javier Siegrist es sacerdote de la...
Cari Filii - miércoles, 13 de mayo 2026 Pablo Cervera Barranco – Javier Siegrist es sacerdote de la...
Por Domingo Aguilera Pascual. Marzo de 2026
María recordó toda su vida aquél día en que Jesús se despidió...
Con esta invocación le pedimos a la Virgen María que nos conceda la participación en la alegría trascendental, en aquella alegría que supera incluso los grandes sufrimientos morales, tales como los sufrimientos que tuvo que superar Jesucristo en la Pasión.
Es María la que exclama ante su pariente Isabel: “Engrandece mi alma al Señor y se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador” (Lc. 1, 46-55). Para Ella la alegría verdadera procede del espíritu, que para los semitas significa lo más íntimo de la persona, afirmando así que la alegría es divina.
Leer más: ¿Por qué María es causa de nuestra alegría? Una reflexión desde Tierra Santa
Cari Filii - miércoles, 13 de mayo 2026 Pablo Cervera Barranco – Javier Siegrist es sacerdote de la diócesis de Getafe, párroco del Cristo de la Misericordia en Boadilla del Monte.
Es bachiller en Teología y Master en Bioética. Precisamente hace unos años preparé la publicación en la Fundación Universitaria Española de su trabajo de Master sobre los embriones congelados. En breve haré también lo propio con los ejercicios espirituales que transmitió por el canal Youtube de su parroquia apenas iniciado el confinamiento por el covid (marzo 2020).

Por Domingo Aguilera Pascual. Abril 2026
Ha comenzado el buen tiempo en Israel y se acerca la Phesah. Este año es especial, porque Jesús bajará con sus discípulos a Jerusalén a celebrarla. Sin embargo, María, con ese corazón de Madre, descubre entre “los signos de los tiempos” que hay una animadversión de los príncipes de los judíos hacia su Hijo y eso le hiela el corazón.
Por Domingo Aguilera Pascual. Marzo de 2026
María recordó toda su vida aquél día en que Jesús se despidió de Ella y solamente le dijo: “Mujer, ha llegado mi hora”. No la llamó María, ni Madre, sino Mujer. Esa palabra era la clave para Ella. Este viaje era distinto a todos los anteriores.
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