La figura de la Virgen María ocupó un lugar central en la XV Conferencia Nacional Italiana de la Asociación Internacional de Exorcistas, celebrada recientemente en Sacrofano, cerca de Roma. En el encuentro, que reunió a unos 120 exorcistas y sacerdotes colaboradores, los participantes subrayaron que la devoción mariana continúa siendo uno de los pilares espirituales más importantes en el acompañamiento de personas que buscan liberación y consuelo dentro del ministerio del exorcismo.
Por Cari Filii, martes, 13 de octubre 2026

La figura de la Virgen María ocupó un lugar central en la XV Conferencia Nacional Italiana de la Asociación Internacional de Exorcistas, celebrada recientemente en Sacrofano, cerca de Roma. En el encuentro, que reunió a unos 120 exorcistas y sacerdotes colaboradores, los participantes subrayaron que la devoción mariana continúa siendo uno de los pilares espirituales más importantes en el acompañamiento de personas que buscan liberación y consuelo dentro del ministerio del exorcismo.
Lejos de las imágenes espectaculares que a menudo difunden el cine o la cultura popular, los exorcistas insistieron en presentar este ministerio como una tarea pastoral que exige formación, discernimiento y una profunda vida de oración. Y en ese marco, la Virgen María apareció repetidamente como modelo de confianza en Dios y como intercesora privilegiada para quienes atraviesan situaciones de sufrimiento espiritual.
Uno de los momentos más destacados del congreso fue la intervención del teólogo servita Salvatore Perrella, especialista en mariología y antiguo decano de la Facultad de Teología Marianum de Roma. Durante su ponencia explicó que el papel de María en la tradición católica está íntimamente ligado a la victoria de Cristo sobre el mal y al plan de salvación. Según expuso, los fieles acuden a ella porque la consideran una madre espiritual que acompaña, protege e intercede por los creyentes.
La dimensión mariana también apareció en varios testimonios presentados por sacerdotes con experiencia en este ministerio. El exorcista Michele Tenzon destacó la importancia de la intercesión de la Virgen dentro de los procesos de acompañamiento espiritual que realiza la Iglesia. Para él, la auténtica vida cristiana, la recepción de los sacramentos y la confianza en María forman parte de un mismo camino de renovación interior.
Los participantes explicaron que la devoción mariana ocupa un lugar relevante en muchas de las oraciones utilizadas durante el acompañamiento espiritual de personas que experimentan distintas formas de sufrimiento. El rezo del rosario, las consagraciones marianas y las invocaciones a la Virgen son prácticas frecuentemente recomendadas por numerosos exorcistas como apoyo a la vida de fe.
Durante las jornadas también se recordó el legado del padre Gabriele Amorth, fundador de la Asociación Internacional de Exorcistas y uno de los sacerdotes más conocidos en este ámbito. Amorth destacó durante décadas la importancia de la Virgen María en la lucha espiritual del cristiano, una convicción que sigue siendo compartida por muchos de sus discípulos.
Diez años después de la muerte de Amorth, los exorcistas reunidos en Italia coincidieron en un mensaje común: la Virgen María continúa siendo, para millones de católicos, un referente esencial en la batalla espiritual y una presencia materna que conduce siempre hacia Cristo.En la tradición católica, el papel de la Virgen María en un exorcismo es el de intercesora poderosa y figura de humildad que confunde y derrota al demonio.
Estas son algunas de las funciones principales en el ritual:
Colaboración con la redención: Desde la perspectiva teológica (como se ha recordado en congresos de la Asociación Internacional de Exorcistas), María participa en la lucha contra el mal a través de su cercanía al misterio de la Encarnación y su rol maternal de guía hacia la salvación.
Presencia física e imagen: El ritual oficial de la Iglesia establece que los exorcismos deben realizarse en un lugar sagrado o oratorio que contenga una imagen del Crucificado y una imagen de la Virgen María.
Invocación inicial y final: Se pide la intercesión de María junto con los ángeles y los santos al comenzar el rito, y con frecuencia se reza el Magnificat al concluir para destacar cómo la humildad de la Virgen vence a la soberbia del mal.
Antagonismo con el demonio: Según testimonios de exorcistas como el difunto Padre Gabriele Amorth, los espíritus malignos manifiestan un profundo fastidio y terror ante la mención o la presencia de la Madre de Dios, a quien consideran una criatura humana que los humilla al ser instrumento de su derrota.